poética sin un peso miraba a todos lados, sin ver a los ojos al hablar, sin hablar a los ojos sin mirar. cantaba una de Björk cantaba, tarareaba una. vicisitudes a por mil, “estas patitas conocen Nueva York, California, Alemania”. sabía alemán la iñora, sabía hablar alemán, alemán de la calle, vivió en la calle, es de la calle. todos sus hombres eran un fiasco, todos sus hombres, todos sus hombres hoy no existen, por lo que tampoco hablan alemán. no podía ya vender sus sustancias, sustancias que vendía en la micro a cien pesos, tenía frío, ella era frío, frío que era ella, frío que ella era, frío del que no podía escapar, y más frío de por entre sus entrañas. cae al piso rotundamente, sufre, llora, le baja la presión. no es de cuete, no es de jale, no es de pucho ni de jeringas, es de la calle, su forma de escapar es salir del sistema, es salir del sistema, es salir a la calle, es dar uno o varios pasos al costado, cada vez más en la calle, cada vez más al costado, de un camino que no tiene retorno, de un camino que no tiene retorno, de un camino sucio y desprolijo, cochino y mal oliente, olores de no a lugar. es de la calle, pero vive, de repente, en una pensión. habla por feisbuk, no le responden, porque es de la calle. ella canta, pero es de la calle. pinchó discos (en la calle) en algún Alemania limpia y prolija o sucia o mal oliente. viste de negro, es algo punki, es algo que está fuera del sistema. en la calle, calle muerte de una vida sin vida, de una muerte inminente ante la sistemática muerte, como una bici robada, que va de dueño en dueño. son objetos que no son números, o son números esperando tan solo se objetos, objetos de atención, objetos de palabra, objetos, objetos de burla son, al ser ignorados por ti, por mí, al pasear por la calle, su casa, al pasear por la calle, la calle muerte. Nora, no cree en la muerte, Nora no quiere creer en la muerte, Nora está muerta para un sistema sin vida. Nora quiere vivir en un mortífero halo violáceo ante un lugar que jamás podrá encontrar mientras no deprimentemente despierte en la calle, la calle muerte. muerta la calle, vivo el sistema(?). Nora cree que puede vivir sin el sistema, al costado del camino, el sistema, si su comedor es la avenida, y su baño el callejón de más allá. muéranse todos los muertos y vivan todos los que mueren lentamente ante una calle muerte. la hija de Butler le llaman a la Nora, la hija de Butler le llaman, es una mujer que vende sustancias en la micro, es una mujer de la calle, ella es, más bien, calle. tiene ideas surrealistas de una no-utopía de sobrevivir ante un febril momento de dolorosa calle. violación, penetración indeseada, anal, creación sidosa, sidaria, sicario de la calle, calle del sidario, sacarino de la calle, la calle muerte. Nora ha visto morir a todas, a todos quienes alguna vez en la calle vivieron, a todas que alguna vez calle fueron, aquellas hijas de Butler que fueron calle, aquellas que alguna vez respiraron, vivieron, fueron, crecieron, sintieron calle. las llaman calle, las calles de la muerte, avenida posmuerte, avenida calle, calle avenida, calle butler, calle Nora, Nora hija de la Butler.
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Tomás Ragga, es poeta creador de momentos incómodos y animador de sobremesa, humorista de chiste corto, y pensador en los ratos libres, no tan libres.
Escribe por referir a lo incómodo, a lo no superficial, atentando con la vicisitud de existir en un mundo, en donde, a ratos, no se puede respirar. Ragga demuestra aquel mundo marginal, en donde, y como si fuera una cámara, muestra un paneo con su escritura un universo que incomoda, realizando un primer plano a aquella so[u]ciedad que tanto nos aqueja.