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27 de agosto de 2025 por
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Felipe Muñoz


El tiempo sobre una vieja soñadora

Cuando ya no estés, ¿quién pondrá las luces en navidad?
¿Quién se hará cargo del espectáculo de colores que parpadeaban sobre la casa que te
vio envejecer?
¿Quién querrá sufrir el letargo de la altura mientras viajamos hasta un pueblo que ya no
reconoces?
Que ya no recuerdas, pero esperas que sea el mismo que te abrace en la penumbra
 
Tal vez nadie pueda soportarlo más
O al menos lo suficiente
Para no dejar nuestro andar a medias en un mundo que no se condice a tu corazón
Falto de nobleza y amor
 
Mientras las luces parpadeen bajo el sonido de un reloj
Que ya no recuerdas
Con ese hombre que caminó hacia el mar, mientras tu caminaste hacia la montaña
Con el viejo volcán que daba tu sombra, que pronto será uno con tu cuerpo
 
Añorarás el recuerdo de tu imbatible marca en cada uno de nuestros 25 de diciembre
 
Harás del tiempo venidero un refugio 
Una cubierta que soporte la nieve congelada
Apuntará hacia el río que protege tu jardín
Harás de la espera un lugar familiar
Mientras colocamos las luces en navidad



El ruido de las palomitas

En el cine, el ruido de las palomitas me desespera
Me impaciento cuando son ellos los que comen de a dos
Y se miran
Y se besan
Y comen palomitas
Ahora me hundo más en mi butaca y pienso ¡Cómo se puede hacer tanto ruido!
Pero esa voz me recuerda que yo habría sido uno de ellos
Cierto
Si aún estuvieras aquí a mi lado y pudiéramos hacer ruido mientras comemos

 

 

Mar-íntimo

Hay un incesante fulgor en nuestras miradas cuando se tocan
Frente a un océano impávido
Permite que un ave costera vuele sobre un sol decaído
Y un beso se cierna sobre el delicado oleaje
 
Mi mirada no aguanta el abismo de palabras inefables
Cuando en tu lugar me hundes hasta lo profundo
Sentada en la arena me miras y me pides que me quede
Si existiera algo más afirmativo que el sí lo diría
 
Decido quedarme
Si aguardas por mí
Mientras nuestros pies se hundan en la arena
Para siempre



Llega el invierno

 Llega el invierno y con él la melancolía
Con su dolor habitual
Con el rito de antaño que penetra mi cuerpo
y me enloquece
 
Me envuelvo en un manto estrecho
Mientras mis pies arrastran el agua de las calles
De las veredas
Me dejo empapar
 
Los autos pasan a mi lado
Una luz de poste parpadea sobre mí
Estoy en medio de la vía
Ya no me quedan amigos en la ciudad
Solo, me vuelvo sobre mí mismo
Bajo un cielo nublado que no permite olvidar
Que deja caer su temperamento en mi piel
Y con él llega la melancolía
No permite paraje
Y yo no tengo rumbo
Solo siento el viento
Frío
Agua
Y dolor


Por Felipe Muñoz Becerra

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Felipe Muñoz Becerra, se reconoce amante de la poesía, literatura y cine. Se dedica a la filosofía e incursiona en la escritura de ensayos, cuentos y poesía. Su última publicación fue un microcuento en una antología de poesía y prosa titulada Voces en Cartón, organizado por el instituto de filosofía de la Universidad de Valparaíso.

Su Instagram: @mrnnobbody.